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Yours

Chapter 1

-¿Q-Qué?

Yamashita terminaba de limpiarse el jugo de naranja de la boca tras el impacto que le causó la pregunta de Tsubasa.

-¿No debí preguntar?

El reloj digital de aquella prestigiosa empresa indicaba las nueve de la mañana del 29 de octubre.

Pero esta historia comenzó mucho antes…

-¿No vas?

Su compañero de trabajo se extrañaba porque Tomohisa no tomara el taxi junto con sus tíos.

-Vienen a visitar a un amigo que tiene a su nieta en coma…

-Souka.

-No te llevas muy bien con ellos, ¿cierto?

-Es él…

Partiendo a su trabajo.

-Desde que mis padres se divorciaron nunca ha estado muy contento con mi llegada.

-No tenía idea que…

-Da igual, ya es tema superado.

Aún así su compañero no pudo evitar sentirse mal por él, no era grato recordar ese tipo de cosas.

-¿¡QUÉ!?

-Lo siento mucho chicos…

Entre reverencias quien hasta hace unos segundos había sido su jefe se disculpaba.

-La deuda es demasiado grande…

Asombrados veían cómo la policía rotulaba los inmuebles de la tienda de conveniencia para el embargo.

-¿Qué hago?

Un desempleado egresado de la Universidad de Meiji caminaba sin mucho ánimo por las calles.

Este chico había terminado sus estudios hace unos cuantos meses, pero pasaba por una muy mala racha y no había logrado encontrar un trabajo relacionado con lo suyo. Como tenía que sobrevivir de alguna manera en esa carísima ciudad llamada Tokio, se las arreglaba con trabajos de medio tiempo.

-Era el último…

Y el que tenía en la tienda de la que acababan de despedirlo era el más “rentable” y seguro con el que contaba.

Completamente desanimado llegó a su departamento.

-Están por vencer…

Quitando las cuentas de la entrada, que no eran pocas por lo demás.

Volvió a salir, en realidad, el día no había sido para nada bueno y estar en su departamento prácticamente sin nada que hacer lo deprimía aun más.

-¿Estás seguro?

Su ex compañero de trabajo le hablaba de una posible fuente laboral.

-Sé que no es lo tuyo, pero deberías probar, ¿no?

-¿Dónde me dijiste que quedaba?

Era cierto, era época de vacas flacas y no podía darse el lujo de rechazar algo que le ayudara con sus deudas.

-¿Te complica el horario?

-Para nada.

-Entonces, si quieres, puedes empezar hoy mismo.

Trabajaría de barman en un club, por turnos, la paga era diaria y buena, sobre todo por horas extras y como la suma de dinero que necesitaba para ese fin de mes era un tanto alta, le preguntó a su jefe si podía hacer otras cosas.

-Claro, puedes servir mesas cuando estés libre.

Estaba agradecido con los cielos por haber encontrado a tiempo ese verdadero salvavidas.

Ya era pasada la media noche y el club, que parecía ser de mucho gusto de gente rica, mantenía un ambiente animado, además que el trabajo parecía venirle como anillo al dedo.

-¿Cómo vas?

-Excelente. Gracias.

-No hay de qué, para eso están los amigos, ¿no?

Si lo que tenía que hacer se limitaba tener una rutina nocturna, Yamashita estaba más que dispuesto a sacrificarse, por lo menos, hasta que pudiera ejercer.

Todo iba bien, hasta que tuvo que preparar unos tragos para un cliente exclusivo, un hombre corpulento, de gran estatura proveniente de los estados americanos.

-Lo siento mucho Yamashita-kun, el jefe es muy estricto en ese sentido… Y era un cliente VIP, perdón.

A orillas del río, Tomohisa yacía tendido sobre el césped, mirando las estrellas, tratando de olvidar el corte que tenía en el labio y el dolor en las costillas.

-¡YO NO LA ESTABA MIRANDO!

Gritó enfurecido, ya no podía contenerse más.

-¡FUE ELLA LA QUE SE ME INSINUÓ!

Estaba a punto de lanzar su mochila hasta que recordó que su celular estaba dentro.

Ahora en silencio volvía a su departamento con las manos vacías; se detuvo a mirar el cielo.

-¿Qué hice? ¿¡AH!? ¿Me estás castigando por algo? ¿Por qué nada me resulta?

Dio unos pasos.

-¿Es porque no voy al templo? Sí, lo acepto, no creo mucho en ti, ¡pero eso es tu culpa! “Para toda la vida”… ¡Ja! Si tu bendición hubiese resultado, mi familia no sería el desastre que es ahora…

Miró el piso, respiró hondo y volvió a mirar el cielo.

-No tengo dinero ni trabajo… Lo único que tengo son muchas deudas y yakisoba en mi refrigerador… ¿¡Por qué no terminas con esto de una vez!?

De pronto se sintió un gran estruendo, como si algo hubiese explotado. De manera instintiva se agachó cubriéndose la cabeza con los brazos.

-¿Q-Qué fue eso?

Reunió el valor para asomarse al callejón de donde había provenido el sonido y al no ver nada.

-Querías asustarme, ¿verdad? No lo lograste.

Dijo desafiante. Un gato saltó desde una pandereta.

-¡Ah!

-Creí que no te habías asustado.

Un hombre en sus cuarenta apareció detrás suyo. Llevaba un impermeable negro y tenía cierta apariencia lúgubre.

-¿Quién es usted?

-Eso no importa ahora y ayúdame.

-¿Q-Qué?

Totalmente descolocado.

-¡Yamashita-kun!

-¡Hai!

El hombre quitó algunos cartones que cubrían el enorme basurero al que se asomó.

-Todavía no despierta…

-¿Eh?

-Toma.

Le entregó su chaqueta.

-No debemos dejar que se enfríe.

-¿Estará loco? ¿De qué está hablando? ¿Mmm?

Intentaba sacar algo, puso más atención y reconoció una mano.

-¡Wah!

-¡La chaqueta!

Entre sus brazos había una chica, al parecer de la misma edad que Tomohisa, pero de tez mucho más blanca.

-H-Hai.

Y la cubrieron con ella.

-Vives cerca de aquí, ¿no?

-E-En los departamentos de la otra calle.

Contestó sin pensar.

-¡F***k!

¿Quién sería ese hombre tan misterioso? ¿Qué hacía la chica en ese lugar? Era una situación sumamente extraña y Yamashita solamente quería salir de ahí, pero era demasiado tarde, estaba completamente involucrado en ello.

Tags: fanfic, yamapi
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