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Chapter 2

En cuanto llegaron al departamento de Yamashita, el hombre se apoderó de este y Tomohisa había pasado de ser el dueño al asistente de “Kuro-san” que no dejaba de darle instrucciones o pedirle cosas.

-Será una noche difícil…

Kuro-san se acomodaba cerca de la chica que ahora ocupaba la cama de Tomohisa.

-Bueno, vendré hasta que se recupere.

-¿¡QUÉ!?

No sabía quienes eran y qué pasaba, pero ya eran parte de su vida.


-Con esto podrás ubicarme en caso de que despierte antes.

Dejando un celular sobre la mesa.

-Pero… Pero…

Siguiéndolo a la entrada.

-Por cierto…

Yamashita chocó con él cuando se detuvo de repente.

-Nunca ha sido tu culpa…

-¿Hai?

Kuro-san le dio unas palmadas en el hombro, como tratando de infundirle ánimo.

-Ni tampoco tiene nada que ver con que no vayas al templo…

-¿Ja?

-Nos vemos, Tomohisa-kun.

Fue extraño, muy extraño, pero, en ese momento, sintió una inexplicable tranquilidad.

-¿Kei-san?

Yamashita notó que solamente había un contacto en el celular.

-Oyasumi…

Acababa de aclarar, Yamashita estaba listo para empezar un nuevo día de entrevistas: tenía listo su portafolio, había escogido con más cuidado su ropa y había cambiado un poco su look.

-¡Yosh!

Se miró en el espejo y partió.

-No puedo hacerlo…

Se devolvió.

-No puedo dejarla sola.

Miró su cama y dio un enorme suspiró.

-¡Itai!

Aún le dolían las costillas por la paliza de la noche anterior, además, se hacía muy evidente que se había metido en una pelea.

-Nadie me creería…

Comiendo yakisoba.

-¿Por qué tiene que ser así?

Su suerte parecía ir de mal en peor.

De pronto la chica comenzó a toser. Yamashita notó que tenía fiebre, así que hacía lo posible por mantenerla estable dentro de su condición.

-¿No sería mejor un hospital?

Estaba realmente indeciso, ¿y si su situación acababa empeorando todavía más?

-¡Kei-san!

Por fin había contestado el teléfono.

-¿Dónde está? La chica… E-Está muy mal, ¿qué hago?

Cambiaba el agua para las compresas.

-La fiebre no baja, alardea… No sé.

Colgaron.

-¿Eso es todo?

Olvidándose del celular.

-¿¡QUÉ…!?

Kei-san aparecía de la nada tomando la fuente con agua.

-¿De dónde…?

La puerta de su departamento seguía cerrada y tampoco había sentido a nadie subir las escaleras.

-Esto no funciona…

El hombre se veía realmente preocupado.

-A este paso la vamos a perder… Sé que no debería, pero hay mucho en juego…

Se puso de pie junto a la cama, Tomohisa marcó el 911.

-¿Moshi, moshi?

Sacó una jeringa y se la inyectó directamente en el corazón.

-¿¡Qué hiciste!? ¡La mataste!

-Espera…

No dejó que la tocara.

-¡Hay que llamar una ambulancia!

-Espera…

-¡Kei-san!

Lentamente la respiración de la chica comenzó a normalizarse, dejó de sudar y…

-La fiebre está bajando…

-¿Qué es todo esto?

-Seguro querrá comer…

-¿Qué?

Kei fue a la cocina, quiso abrir la nevera, pero Tomohisa no lo dejó.

-¿Me puede decir qué está pasando?

-¿Mmm?

-No la he tenido fácil y desde que llegaron… Creo que las cosas se pondrán peor, ¿podría responderme al menos?

-Ya sabrás…

-¡Ahora!

-Sé muy bien por lo que estás pasando…

-¿Lo sabe? Ayer dijo algo muy raro y lo dejé pasar, pero ahora no me quedaré tranquilo hasta saber qué es todo esto.

-Confía en mí.

-¿Qué confíe? ¡Es un extraño! ¡Casi mata a una chica! Y yo debo estar loco por tenerlos en mi casa…

-Créeme, las cosas van a cambiar de ahora en adelante.

Lo hizo a un lado, sacó un refresco y unas cuantas verduras.

-¿Cómo…?

Tomohisa revisó su nevera, estaba llena de provisiones.

-¿Quieres arroz?

Tenía dos porciones de comida preparada, un típico desayuno japonés.

-Sírvete.

Abriendo el refresco para él.

-¿Cómo es que…?

-Ya te dije, sé por lo que estás pasando y es por eso que estamos aquí.

-¿Qué?

-Cuando despierte…
¿Qué hice? ¿¡AH!? ¿Me estás castigando por algo?
¿Por qué nada me resulta? ¿Es porque no voy al templo?
Sí, lo acepto, no creo mucho en ti, ¡pero eso es tu culpa! “Para toda la vida”…
¡Ja! Si tu bendición hubiese resultado, mi familia no sería el desastre que es ahora…

Tomohisa encontró ilógico que se acordara de eso en esa situación.

-Sólo puedo decirte que pase lo que pase… Debes aferrarte a esta chica.

En ese momento ella comenzó a reaccionar.

-¿Estás bien? ¿Cómo te sientes?

-¿Dónde…?

-Estás en casa de Yamashita-kun.

-Yama… ¿¡Cómo está Yuki-chan!?

-Tranquila, está bien, está bien.

-¿Hontou ni?

-Hai.

La muchacha no pudo contener las lágrimas de la emoción.

-¿Quieres comer?

Mientras ella disfrutaba de la comida, Kei-san se llevó a Tomohisa a otra habitación.

-¿Ahora qué?

-¿Crees en los ángeles?

-¿Hai?

La conversación principiaba un tanto confusa.

-Sé que es algo muy difícil de creer, sobre todo en estos tiempos, pero…

Mientras el hombre le explicaba, Yamashita solamente podía tener una cosa en mente.

-¿City of angels?

Fue imposible para Kei-san no suspirar.

-No somos shinigamis

-¿Shinagami?

-¿No encuentras extraño que un “ángel” ayude a morir? Nosotros somos completamente lo opuesto…

Kei-san recibió un mensaje de texto.

-En fin, no tengo tiempo para más explicaciones… Estás son las cosas de Tsubasa.

Entregándole una identificación, entre otros objetos.

-Así no tendrá problemas para andar en este mundo…

Fue donde estaba la chica.

-Sabes qué hacer, ¿cierto?

Ella asintió.

-Ok. Estaremos en contacto. Cuídala.

Y se marchó.

-¿Ja? Esto tiene que ser una broma…

Se sentó frente a su nueva inquilina.

-¿Al menos puedes decirme qué está pasando?

Ella simplemente le entregó los palillos para que comiera.

-¿Eso es todo?

Algo molesto comenzó a comer. Ella se puso de pie junto a él.

-¿Nani?

Luego se arrodilló.

-Me llamo Tsubasa…

E inclinó la cabeza.

-Sé que es una situación muy difícil de entender, pero…

-¿También vas a salir con lo mismo? ¿City of angels?

Llenándose la boca de arroz.

-Definitivamente no sé cómo lo hace… Llegar aquí tan pronto y lo de la comida, pero…

Terminó de tragar.

-Para mí no son nada más que un par de personas sospechosas. Tal vez debería llevarte a la estación de policía…

Tanomu!

Tsubasa apoyó su rostro contra el piso en signo de ruego.

-Danos…

Sin levantar la cabeza.

-¡Dame una oportunidad para probarlo!

-¿Mmm?

-Déjame probarte que los ángeles… Aún existimos.

Lo miraba fijamente a los ojos, estaba totalmente decidida a cumplir con su palabra.
Tags: fanfic, yamapi
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